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Tres nuevas razones importantes para amar a la granada

Desde un suplemento que protege contra la neurodegeneración, hasta un estudio que indica que el jugo puede reducir el daño cerebral en los embriones, la investigación sobre la granada está alcanzando su punto máximo en Israel.

Por Abigail Klein Leichman, para Israel 21C

La granada de aspecto majestuoso, de color rojo rubí con una corona en la parte superior, madura en los árboles israelíes justo a tiempo para decorar las mesas festivas del año nuevo judío, a principios del otoño. Cada fruta tiene cientos de semillas jugosas comestibles, llamadas arilos, tradicionalmente equiparadas a los 613 mandamientos de la Torá.

Pero las granadas se aprecian en todo el mundo, en cualquier época del año, a medida que aumenta la evidencia sobre sus propiedades curativas y de protección de la salud.

“El jugo de las semillas es muy rico en antioxidantes, vitaminas y minerales”, dice Esther Frumkin, una herbolaria de medicina tradicional china, consejera nutricional y maestra de cocina macrobiótica en Israel.

El dolor gastrointestinal, los sofocones, las hemorroides, la conjuntivitis, la osteoartritis, la hipertensión y el colesterol alto, son algunas de las dolencias que las semillas de granada pueden aliviar. Protegen contra las enfermedades, incluso el cáncer y las enfermedades del corazón, al aumentar la inmunidad y reducir la inflamación crónica. Frumkin dice que el té de granada puede tratar la diarrea, la disentería, las llagas en la boca y la irritación de la garganta, mientras que la corteza de la granada mata los parásitos intestinales.

Cinco años después de la primera aparición de la popular historia de ISRAEL21c, “Las 10 mejores razones para amar a la granada”, hablamos con científicos israelíes para descubrir tres nuevas razones importantes por las cuales la granada es la joya de la corona de todas las frutas.

1. Un complemento alimenticio inspirado en la crema para la cara

La neuróloga experimental Ruth Gabizon, del Centro Médico Hadassah en Jerusalem, compró una crema para la cara con aceite de semilla de granada del fabricante israelí de cosméticos Lavido. Adoraba su efecto sobre su piel y descubrió que el ingrediente activo en el aceite es ácido púnico, un antioxidante excepcionalmente poderoso.

Se preguntó cómo este ácido graso poliinsaturado (también conocido como Omega 5) podría ayudar a sus ratones de laboratorio predispuestos a desarrollar la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD), un trastorno neurodegenerativo fatal.

Con la esperanza de prevenir la oxidación que causa el daño neuronal permanente que desencadena tales enfermedades, Gabizon busca un antioxidante seguro y económico a base de lípidos para proteger las células cerebrales. El ácido púnico parecía un buen candidato.

“Llegué a mi laboratorio una mañana y les dije a mis alumnos: Vamos a dar esto a nuestros ratones transgénicos”, le dice Gabizon a ISRAEL21c.

Su idea se convirtió en una colaboración con el galardonado experto en nanotecnología Shlomo Magdassi, del Centro de Química Aplicada de la Universidad Hebrea, para formular el ácido púnico que pueda superar la barrera hematoencefálica.

Su compañía, Granalix, comercializa la novedosa formulación como un suplemento alimenticio llamado GranaGard con ingredientes aprobados por la FDA. Desde finales de 2016, se vende en todo el mundo a través del sitio web de Granalix y en farmacias israelíes selectas. Se distribuye en México y en Grecia.

Fabricado por SupHerb en Israel, GranaGard contiene principalmente aceite de semilla de granada de origen israelí, que tiene un porcentaje particularmente alto de ácido púnico.

“Este es un compuesto natural mejorado para la ciencia probado como medicamento, pero tratado como un complemento alimenticio”, dice Gabizon.
Junto a Magdassi creen que puede prevenir afecciones neurodegenerativas sin efectos secundarios. Enfatiza que tales enfermedades no pueden ser curadas, solo prevenidas o desaceleradas.

Los estudios clínicos están investigando el efecto de GranaGard en personas con esclerosis múltiple temprana y problemas de memoria. Un grupo de portadores de CJD ha tomado GranaGard durante dos años. “Aunque todavía es muy poco tiempo, es alentador que aún no hayan desarrollado la enfermedad”, dice Gabizon.

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Agosto de 2018.