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Se descubrió en Israel la cueva de sal más larga del mundo

“Entonces el Señor hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra... pero [la esposa de Lot] miró hacia atrás y se convirtió en una columna de sal” - Génesis 19.

Después del relato bíblico de la esposa de Lot que se convirtió en una columna de sal, la región del Mar Muerto de Israel es ahora famosa por un segundo fenómeno de la sal: la cueva de Malham, la cueva de sal más larga del mundo.

Durante trece años, este título fue propiedad de la Cueva de los Tres Desnudos de Irán, en la isla Qeshm. Ahora, una expedición internacional liderada por el Centro de Investigación de Cuevas (CRC) de la Universidad Hebrea de Jerusalem (UHJ), el Club de Exploradores de la Cueva de Israel, y el Club Espeleólogos de Bulgaria, junto con 80 espeleólogos de nueve países, ha mapeado con éxito la cueva de sal de Malham en el Monte Sodoma del Mar Muerto, que con 11 kilómetros de largo, ahora lleva el título de la cueva de sal más larga del mundo.

Las cuevas de sal son seres vivos, geológicamente hablando. Se forman principalmente en regiones desérticas con afloramientos de sal, como el desierto de Atacama en Chile, la isla Qeshm de Irán y el Mar Muerto de Israel. Lo que les ayuda a formarse es el agua, incluso en climas áridos pueden verse las tormentas ocasionales. Cuando llueve, el agua se precipita hacia las grietas de la superficie, disolviendo la sal y creando canales semihorizontales en el camino. Después de que toda el agua de lluvia se drene, estos “lechos de ríos” se secan y se forman cuevas de sal.

El Monte Sodoma, una montaña de 11 km de longitud que se encuentra a 170 metros bajo el nivel del mar en el extremo suroeste del Mar Muerto. Debajo de una fina capa de roca, esta montaña está hecha completamente de sal. Dos factores protegen a esta montaña para que no se disuelva: la robusta roca que cubre su sal y el clima árido del desierto de Neguev.
El monte Sodoma recibe aproximadamente 50 mm de lluvia al año, principalmente en ráfagas cortas pero intensas.

El profesor Amos Frumkin, director del CRC en el Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Hebrea, explicó que “la cueva de sal de Malham es una cueva de río. El agua de una corriente superficial fluyó subterráneamente y disolvió la sal, creando cuevas, un proceso que todavía está ocurriendo cuando hay fuertes lluvias sobre el Monte Sodoma aproximadamente una vez al año”. De esta manera, la cueva de sal de Malham está “viva” y continúa creciendo.

Malham fue descubierto inicialmente por el CRC en la década del ‘80. Más tarde, decenas de expediciones CRC examinaron el Monte Sodoma y encontraron más de 100 cuevas diferentes de sal en el interior, la más larga de las cuales medía 5.685 metros.
Las pruebas posteriores de carbono 14 datan que la cueva tiene 7.000 años de antigüedad, más o menos, y las tormentas sucesivas crearon nuevos pasajes para que los espeleólogos exploren.

Cuando las expediciones internacionales regresaron a Malham en 2018 y 2019, sus estudios descubrieron la longitud récord de dos dígitos de la cueva. “Hace treinta años, cuando examinamos a Malham, usamos cintas métricas y brújulas. Ahora contamos con tecnología láser que transmite las mediciones directamente a nuestros smartphones”, recordó Frumkin.

En particular, Malham es la primera cueva de sal del mundo que alcanza una longitud de dos dígitos. En comparación, la cueva de sal de la isla Qeshm de Irán, ahora la segunda cueva de sal más grande del mundo, mide solo 6.580 metros. Además de su longitud, la cueva de Malham contiene una impresionante variedad de estalactitas de sal y cristales de sal dentro de sus cámaras. Estos carámbanos de sal cuelgan del techo de la cueva y crecen más y más a medida que cada gota de agua cae antes de evaporarse en el aire salado.

Actualmente, el equipo está procesando los datos finales de la cueva de Malham para crear un mapa electrónico y publicar sus hallazgos.

El equipo internacional que trabaja para cartografiar las cuevas de Malham incluye al Club de Exploradores de Cuevas de Israel y al Centro de Investigación de Cuevas de la Universidad Hebrea.
Además el equipo incluye espeleólogos de Israel, Bulgaria, Francia, Reino Unido, Croacia, Rumania, Alemania y la República Checa.

Boaz Langford, miembro del Centro de Investigación de Cuevas de la UHJ y director de la Expedición en las cuevas de Malham 2019, dijo que “las cuevas de sal de Israel son un fenómeno global. Mis colegas de todo el mundo siempre están asombrados de lo que encontramos aquí. Volver a examinar la cueva de Malham nos permite revelar sus dimensiones completas.

Yoav Neguev, presidente del Israel Cave Explorers Club: “Todo este proyecto comenzó con un llamado a Antoniya Vlaykova, del Club de Espeleólogos Bulgaria. Desde el principio mostraron un gran interés en colaborar. Pronto tuvimos una delegación de 50 miembros, mitad internacional, mitad israelí. La Cueva de Malham es una expedición única que demostró el poder de las delegaciones internacionales de espeleología que se unen para lograr algo notable. El hecho de que descubriéramos un nuevo récord mundial, es la frutilla del postre”.

Efraim Cohen, miembro del Centro de Investigación de Cuevas de la UHJ: “El mapeo de la cueva de Malham tomó mucho trabajo. Los espeleólogos trabajamos 10 horas bajo tierra, arrastrándonos a través de canales de sal helados, evitando las estalactitas de sal y los cristales que caen. Allá abajo se sentía como otro planeta. Nuestro siguiente y último paso es mapear los lugares más estrechos y los más difíciles de alcanzar. Cuando terminemos, es probable que agreguemos unos cientos de metros a la impresionante longitud de 11 kilómetros de Malham”.

Las expediciones de las cuevas de Malham en 2018 y 2019 fueron apoyadas por la Federación Búlgara de Espeleología, el Ministerio de Deportes y Juventud de Bulgaria, la Federación Europea de Espeleología y sus patrocinadores, Aventure Verticale, Korda, Scurion y Bulgaria Air.

Jerusalem, 28 de marzo de 2019.