La apertura de nuestra Universidad Hebrea en el Monte Scopus, en Jerusalem, es un acontecimiento que no sólo debería llenarnos de un bien merecido orgullo, sino que también debiera inspirarnos para realizar una seria reflexión.
Una Universidad es un sitio en el cual la universalidad del espíritu humano se pone de manifiesto. La ciencia y la investigación reconocen a la verdad como su exclusivo objetivo. Es natural, en consecuencia, que las instituciones que sirven a los intereses de la ciencia tengan el compromiso de ser un factor de unión entre los hombres y las naciones.
Desgraciadamente, en estos tiempos, las universidades de Europa son en su mayoría la cuna del chauvinismo y de una ciega intolerancia respecto a todo lo que resulte extraño a una raza o una nación en particular, a todo lo que porte el sello de una individualidad diferente. Bajo este régimen los judíos resultan ser los principales afectados, no sólo porque se ven frustrados sus deseos de libre participación en la batalla por la educación, sino también porque, en su mayoría, los judíos se encuentran a sí mismos particularmente engrillados dentro de un espíritu de estrechez nacionalista como el que prima en la actualidad.
En esta ocasión del aniversario de nuestra Universidad me gustaría expresar el deseo de que nuestra Universidad esté por siempre libre de este mal, que sus profesores y estudiantes siempre preserven la conciencia de que ellos sirven mejor a su pueblo en tanto se mantengan unidos con todos los demás hombres y con los valores más altos de la humanidad.
El nacionalismo judío es hoy una necesidad dado que sólo a través de nuestra vida nacional seremos capaces de eliminar aquellos conflictos de los cuales padecen los judíos en la actualidad. Es de esperar que pronto llegue el tiempo en que este nacionalismo se haya convertido en un tema tan absolutamente circunstancial que ya no resulte necesario que le sigamos dando un énfasis especial.
Nuestra identificación con la conciencia de que ellos sirven mejor a su pueblo mientras mantienen con las adquisiciones pasadas y presentes de nuestro pueblo nos da el aliento necesario para encarar con seguridad y orgullo, vis-á-vis, al mundo entero. Pero nuestras instituciones educativas, en particular, deben considerar como una de sus más nobles tareas, la de preservar a nuestro pueblo del oscurantismo nacionalista y de la intolerancia agresiva.
Nuestra Universidad es aún un modesto emprendimiento. Es muy correcta la política de comenzar con algunos institutos de investigación para que más tarde la Universidad se desarrolle en forma natural y orgánica. Yo estoy convencido de que este desarrollo progresará con rapidez, y que con el correr del tiempo esta institución habrá de demostrar con absoluta claridad los logros que el espíritu judío es capaz de alcanzar.
A la Universidad le cabe una tarea especial en la dirección espiritual y la educación de los sectores de trabajadores de la tierra de nuestro pueblo.
En Palestina nuestro objetivo no es el de crear otro pueblo más de habitantes de ciudad que lleven la misma vida que en las ciudades europeas y que tengan los mismos hábitos y las formas de pensar que la burguesía europea. Nosotros apuntamos a generar un pueblo de trabajadores creando en primer lugar la aldea judía, y nosotros deseamos que los tesoros de la cultura resulten accesibles para nuestra clase trabajadora, especialmente a partir de que, como todos sabemos, los judíos, en cualquier circunstancia, ponen a la educación por encima de todas las cosas. En este sentido, la Universidad tiene la misión de crear algo exclusivo capaz de servir a las necesidades específicas de los diferentes estilos de vida desarrollados por nuestro pueblo en Palestina.
Todos nosotros deseamos cooperar a fin de que la Universidad pueda cumplir con su misión. Aspiramos a que la significación de esta causa sea advertida y se difunda dentro de la gran masa de judíos. Cuando esto se alcance, nuestra Universidad podrá desarrollarse velozmente convirtiéndose en un gran centro espiritual que evoque el respeto por la raza humana culturalizada de todo el mundo.
*The New Palestine- 27 de marzo de 1925

