Un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores examina críticamente las acusaciones de que Israel cometió crímenes contra la humanidad, como hambruna planificada, masacres deliberadas e incluso “genocidio” durante la guerra entre Israel y Gaza, entre el 7 de octubre de 2023 y el 1 de junio de 2025. Utilizando una combinación única de análisis cuantitativo-estadístico, documentación forense, fuentes primarias e historia militar comparada, el estudio tiene como objetivo distinguir la propaganda de los hechos y resaltar las fallas sistémicas en los principales organismos internacionales de información.
Los autores enfatizan que su objetivo no es la exoneración legal o moral, sino un análisis riguroso de los hechos de las metodologías y la evidencia detrás de las afirmaciones de genocidio.
El estudio fue dirigido por el profesor Danny Orbach, historiador militar del Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalem, en colaboración con el Dr. Jonathan Boxman, experto en investigación cuantitativa; el Dr. Yagil Henkin, historiador militar del Centro Shalem y del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalem; y el abogado Jonathan Braverman, miembro del Colegio de Abogados de Israel y abogado de Derecho Internacional Humanitario.
Este estudio adhiere a los más altos estándares académicos y probatorios. Los autores no hablan en nombre de ningún gobierno o entidad política. Será publicada próximamente por el Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos de la Universidad Bar-Ilan en colaboración con las instituciones mencionadas.
Objetivos del estudio
Los investigadores buscaron:
- Evaluar la base fáctica de las acusaciones de crímenes de guerra y genocidio.
- Examinar cómo se recopila y transmite la información en zonas de conflicto, particularmente en regiones gobernadas por regímenes opresivos y/o pobladas por sociedades cerradas con un fuerte espíritu de “resistencia”.
Se puso especial énfasis en las referencias cruzadas de fuentes israelíes, palestinas e internacionales, evitando activamente el sesgo ideológico y las suposiciones preconcebidas.
Destacan que subordinar el análisis fáctico a las narrativas de incidencia puede socavar las políticas públicas y distorsionar el discurso ético y legal.
Hallazgos clave
- No hay base para las afirmaciones de hambruna antes de marzo de 2025: más alimentos entraron en Gaza durante la guerra que antes del 7 de octubre de 2023.
La afirmación de que se necesitan 500 camiones de ayuda diariamente se deriva de una tergiversación por parte de los organismos de la ONU, que no se cuestionó ni se controló. Los registros de la ONU anteriores a la guerra citan un promedio de 73 camiones de comida por día en 2022. Durante los combates (hasta el 17 de enero de 2025), el COGAT registró un promedio de 101 camiones de comida al día, mientras que los datos de la UNRWA corregidos retroactivamente, pero aún incompletos, indicaron 83 camiones de comida por día. Según las proyecciones del PMA, los alimentos que entraron en la Franja de Gaza durante el alto el fuego deberían haber sido suficientes hasta finales de julio de 2025, incluso en ausencia de ayuda tras la reanudación de los combates. Es difícil explicar esta brecha sin considerar el saqueo extenso por parte de Hamas, del cual los autores proporcionan amplia evidencia. - Aunque UNRWA informó inicialmente de una caída del 70% en la ayuda después de mayo de 2024 y la operación de Rafah, luego corrigió retroactivamente estos informes. Esta corrección no se anunció y, por lo tanto, la supuesta caída de la ayuda sigue siendo citada ampliamente.
- El papel de la agricultura local es marginal.
Contrariamente a la afirmación de que el 44% de los alimentos de Gaza provienen de la agricultura local, el estudio encuentra que este número no tenía fundamento incluso antes de la toma del poder por Hamas. Es probable que incluso en 2005 la agricultura de Gaza no representara más del 12% del consumo calórico de Gaza y es casi seguro que el número es mucho menor en la actualidad. El estudio concluye además que incluso si se sustituyera cada tonelada de cultivos producidos en Gaza en 2011 (el último año en que se publicó un análisis de rendimiento de PCBS), el número de camiones que ingresaron a Gaza per cápita durante la guerra seguiría siendo un 58% más alto per cápita que en 2011
A pesar de lo anterior, los autores critican duramente la decisión de detener la ayuda a Gaza entre marzo y mayo de 2025.
- No hay evidencia de una política sistemática de ataques civiles.
Si bien los incidentes aislados pueden indicar negligencia o mala conducta localizada y sospecha de crímenes de guerra individuales, no se encontraron pruebas de directivas generales destinadas a dañar a los civiles. Sin embargo, los autores trataron de mapear los patrones de mala conducta de las FDI y los posibles delitos, y examinar qué delitos probablemente eran más frecuentes y cuáles estaban relativamente ausentes de este conflicto. - Manipulación de datos por parte de Hamas.
El Ministerio de Salud de Gaza, según las directivas de Hamas, clasifica todas las muertes como civiles. Esta manipulación ha sesgado significativamente los informes internacionales. Se han encontrado indicios para la inclusión de las muertes naturales relacionadas con la edad, en particular de las mujeres, en las listas del Ministerio de Salud y la exclusión de los hombres de edad avanzada. - Medidas de precaución excepcionales de las FDI.
Las FDI han implementado medidas sin precedentes, como alertas tempranas, objetivos de precisión y abortos de misiones para evitar daños a civiles. Estas acciones, aunque costosas para las FDI, han reducido las bajas de no combatientes. - Las zonas de evacuación eran significativamente más seguras.
Según datos parciales, menos del 4% de las muertes ocurrieron en Mawasi y los campamentos centrales, áreas marcadas como zonas de evacuación por las FDI, lo que socava las afirmaciones de ataques deliberados contra áreas seguras. El hecho de que las Naciones Unidas no cooperaran con el establecimiento de esas zonas provocó una pérdida considerable de vidas civiles. - Fallas sistemáticas en los informes de la ONU y las ONG.
Numerosos reclamos se basaron en citas circulares, evaluaciones opacas y correcciones retroactivas sin previo aviso. Por ejemplo, las discrepancias en el recuento de camiones del OOPS se corrigieron sin suficiente publicidad. Los datos actualizados de la ONU confirman la afirmación constante de Israel de un aumento de la ayuda después de mayo de 2024.
Un precedente para este tipo de informes defectuosos se puede encontrar después de la Guerra de Gaza de 2009. El ex jurista de la ONU Richard Goldstone, quien dirigió la Misión de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Conflicto de Gaza, expresó más tarde su pesar por algunas de las conclusiones del informe. En un artículo de opinión del Washington Post de 2011, escribió: “Si hubiera sabido entonces lo que sé ahora, el Informe Goldstone habría sido un documento diferente”. Washington Post, 1 de abril de 2011.
El sufrimiento de los civiles en Gaza es trágico e innegable. Sin embargo, esta investigación pide a la comunidad internacional que garantice que el discurso humanitario permanezca anclado en hechos verificables. Sin datos precisos, la defensa pierde credibilidad, y las atrocidades futuras pueden pasarse por alto debido a afirmaciones infladas o politizadas.
Más allá de la refutación: un llamado a la reforma metodológica
Si bien el sufrimiento de los civiles en Gaza es indiscutible, los autores advierten contra las narrativas de defensa humanitaria basadas en datos no verificados o manipulados.
Este estudio no pretende exonerar o disminuir el sufrimiento, sino proteger la integridad del discurso académico y, por implicación, el discurso humanitario y público. Cuando la promoción eclipsa la precisión, las decisiones políticas se distorsionan y la responsabilidad genuina se ve comprometida.
Los autores instan a la comunidad internacional a mantener estándares probatorios más altos en la cobertura de conflictos, independientemente de los actores involucrados.
Comparación internacional y análisis metodológico más amplio
Este estudio no es exclusivo del conflicto entre Israel y Gaza. Se identificaron patrones similares de distorsión de datos humanitarios en Irak bajo sanciones, lo que plantea preguntas más amplias sobre las metodologías empleadas en entornos cerrados o autoritarios.
El estudio también examinó otras zonas de conflicto, como Irak en la década de 1990. Durante ese período, se afirmó ampliamente, según datos del gobierno iraquí y una encuesta de la FAO de la ONU, que cientos de miles de niños murieron debido a las sanciones. La encuesta informó un aumento en la mortalidad infantil de 40.7 a 198.2 por cada 1,000 niños. Más tarde se reveló que estos hallazgos eran fabricados por las autoridades iraquíes. Incluso cuando el investigador que realizó la encuesta reconoció haber sido engañado, la corrección no logró impactar el discurso humanitario más amplio.
Del mismo modo, las evaluaciones infladas de las muertes iraquíes violentas y no violentas durante la guerra de Irak posterior a 2003 han sido ampliamente difundidas y aceptadas durante el conflicto, y solo se han enterrado definitivamente en 2023.
El concepto de “sesgo humanitario”
Los autores introducen el término “sesgo humanitario” para describir una tendencia entre las organizaciones de ayuda a aceptar reclamos alarmantes de las partes interesadas para movilizar acciones urgentes. En este contexto, las correcciones fácticas a menudo se encuentran con hostilidad o se ignoran por completo, lo que socava la precisión de los informes humanitarios. Incluso cuando se refutan los mitos, las correcciones rara vez se incorporan a la comprensión pública o académica.
Llamado a una revolución metodológica
El estudio propone un nuevo marco metodológico para analizar los conflictos violentos, que prioriza:
- Referencias cruzadas de múltiples fuentes.
- Escrutinio sistemático y transparencia.
- Resistencia a las narrativas políticas y mediáticas.
Los autores enfatizan que las acusaciones creíbles de crímenes de guerra exigen una investigación legal y ética seria, no solo por sus consecuencias, sino también por el derecho internacional, la ley israelí y los estándares morales.
El profesor Orbach advierte: “Si cada guerra urbana severa se definiera como genocidio, en última instancia diluiría el poder legal y moral del término. ‘Genocidio’ se convertiría en un eslogan político vacío, en lugar de una herramienta para prevenir atrocidades”.
Este estudio se basa en ese llamado a una mayor precaución probatoria, particularmente en zonas de guerra gobernadas por regímenes autoritarios.
El documento de investigación titulado “Debunking the Genocide Allegations: A Reexamination of the Israel-Hamas War (2023-2025)”, ya está disponible.
Nota de los investigadores:
Tras la publicación de nuestra edición en hebreo el 4 de julio de 2025, recibimos una amplia retroalimentación de lectores, críticos, expertos y comentaristas. Desde entonces, hemos revisado nuevos estudios, algunos críticos de las fuentes que empleamos, y hemos actualizado nuestras evaluaciones en consecuencia. Este período también nos permitió reevaluar muchos aspectos del texto original y, en algunos casos, encontramos que las críticas válidas justificaban correcciones y revisiones. En consecuencia, esta edición en inglés no es una mera traducción de la versión en hebreo, sino una obra completamente revisada, corregida y actualizada.
Investigadores:
Danny Orbach1, Jonathan Boxman2, Yagil Henkin3,4, Jonathan Braverman2.
Instituciones:
1) Departamento de Historia, Universidad Hebrea de Jerusalem.
2) Independiente.
3) Centro Shalem.
4) Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalem.

