Artificialmente vivo: la IA nos “devuelve” a los muertos

La IA generativa ya se está utilizando para “devolver” a los muertos, como iconos del entretenimiento, como testigos políticos y como compañeros cotidianos para familias en duelo. El estudio afirma que esta práctica no solo es emocionalmente poderosa, sino éticamente explosiva porque convierte la voz, el rostro y la historia de vida de una persona en materia prima reutilizable.

¿Qué significa cuando la inteligencia artificial hace que los muertos vuelvan a hablar?

Desde conciertos holográficos de estrellas del pop fallecidas hace mucho tiempo hasta chatbots entrenados con los textos de seres queridos perdidos, Gen AI está redibujando rápidamente la frontera entre la vida y la muerte.

Un nuevo estudio de Tom Divon, investigador en internet y tecnología de la Universidad Hebrea, y del profesor Christian Pentzold de la Universidad de Leipzig, Alemania, ofrece una de las miradas más completas hasta la fecha sobre esta inquietante frontera y plantea preguntas urgentes sobre el consentimiento, la explotación y el poder en un mundo donde los muertos pueden ser revividos digitalmente.

En su artículo los investigadores analizan más de 50 casos reales de Estados Unidos, Europa, Oriente Medio y Asia Oriental en los que se utilizan tecnologías de IA para recrear voces, rostros y personalidades de personas fallecidas.

Lo que distingue a este estudio es su alcance y claridad.

En lugar de centrarse en una sola tecnología o ejemplo viral, los investigadores examinaron decenas de casos de varios continentes para mostrar que las “resurrecciones” de la IA ya están formando un patrón social reconocible. Identifican tres formas distintas en que los muertos están siendo reintroducidos digitalmente en la sociedad, desde espectáculos de celebridades hasta testimonios políticos y conversaciones íntimas con seres queridos perdidos, y revelan una dinámica subyacente compartida: el uso creciente de los muertos como fuente de datos, voz y semejanza que pueden reutilizarse y monetizarse, a menudo sin consentimiento. Esta visión amplia muestra lo rápido que los usos experimentales de la IA se están normalizando y por qué las apuestas éticas ya no son teóricas.

Tres formas en que la IA devuelve a los muertos

El estudio identifica tres formas dominantes en que la IA se utiliza para “re-presentar” a los fallecidos:

  • Espectacularización: la repuesta en escena digital de figuras famosas para el entretenimiento. Ahora los fans pueden ver “nuevas” actuaciones de Whitney Houston o Freddie Mercury, generadas por IA y representadas como espectáculos inmersivos.

  • Sociopolitización: la reanimación de víctimas de violencia o injusticia con fines políticos o conmemorativos. En algunos casos, las personas generadas por IA de los muertos se hacen testificar, protestar o contar sus propias historias póstumamente.

  • Mundanización: el modo más íntimo y de rápido crecimiento, en el que la gente común utiliza chatbots o medios sintéticos para “hablar” con padres, parejas o hijos fallecidos, manteniendo vivas las relaciones mediante la interacción digital diaria.
El auge del “trabajo espectral”

En los tres modos, los muertos no solo se recuerdan, están hechos para funcionar.

Divon y Pentzold introducen el concepto de trabajo espectral para describir lo que ocurre bajo la superficie. Los sistemas de IA se entrenan en los restos digitales de los muertos; fotos, vídeos, grabaciones de voz, publicaciones en redes sociales. Sin consentimiento, estos datos se extraen, reempaquetan y monetizan, con un enorme potencial de ser armamentizados.

¿Qué ocurre cuando una figura como Charlie Kirk es resucitada para seguir difundiendo su ideología, hablando a nuevas audiencias tras su muerte, sin rendición de cuentas, contexto ni posibilidad de rechazo? ¿O cuando la imagen de una víctima se reanima para revivir repetidamente traumas con fines políticos, comerciales o educativos? En estos casos, la resurrección de la IA se convierte en una herramienta para extender el poder, la ideología y la influencia más allá de los límites de la vida misma.

“Los muertos están obligados a acechar el presente”, argumentan los autores, sirviendo a los deseos emocionales, políticos o comerciales de los vivos.

Esto plantea preguntas difíciles: ¿quién posee una voz después de la muerte? ¿Se puede explotar una imagen digital? ¿Y quién decide cómo, cuándo y por qué se traen de vuelta a los muertos?

Vivir en una “sociedad postmortal”

El estudio sitúa las resurrecciones de la IA dentro de lo que los sociólogos llaman una sociedad postmortal, una que no niega la muerte, sino que busca cada vez más superarla tecnológicamente. En este mundo, la inmortalidad ya no se promete solo por la religión, sino por datos, algoritmos y plataformas que ofrecen “vidas digitales después de la muerte”.

Sin embargo, los autores son claros: la IA no conquista la muerte. En cambio, mantiene a las personas suspendidas en un estado intermedio incómodo, ni completamente vivas ni completamente desaparecidas.

A medida que la IA generativa se acelera, Divon y Pentzold advierten que la sociedad debe enfrentarse ahora a las implicaciones éticas y legales, antes de que la resurrección digital se normalice y no regule.

“Pensar seriamente en lo que la IA hace con nuestra relación con los muertos”, escriben, “es esencial para entender lo que está haciendo con los vivos”.

El artículo de investigación titulado “Artificially alive: An exploration of AI resurrections and spectral labor modes in a postmortal society”, ya está disponible en New Media & Society.

Investigadores:
Tom Divon1, Christian Pentzold2.

Instituciones:
1) Universidad Hebrea de Jerusalem.
2) Universidad de Leipzig.