Cómo el cerebro equilibra la continuidad y la segmentación

La vida no llega en capítulos ordenados. Fluye, una conversación se desvanece con la siguiente, un pensamiento remodela silenciosamente el que sigue. Sin embargo, nuestro cerebro hace algo extraordinario: preserva una sensación de continuidad mientras también descompone la experiencia en eventos significativos. Cómo funciona este equilibrio ha desconcertado durante mucho tiempo a los científicos cognitivos.

Un nuevo estudio dirigido por la Dra. Shira Baror y la Dra. Aya Ben-Yakov, del Centro Edmond y Lily Safra para las Ciencias del Cerebro (ELSC) de la Universidad Hebrea de Jerusalem, ofrece una perspectiva renovada sobre esta cuestión fundamental.

Los investigadores se propusieron entender si dos elementos mentales fundamentales, nuestro sentido de continuidad y la segmentación de la experiencia, están impulsados por el mismo mecanismo subyacente o por sistemas separados que trabajan en paralelo.

Por un lado, el cerebro representa la continuidad de la experiencia a través de un fenómeno conocido como dependencia en serie: nuestras percepciones actuales se sienten sutilmente atraídas hacia lo que acabamos de ver o decidir. Esto ayuda a estabilizar la percepción en un mundo ruidoso.
Por otro lado, el cerebro está constantemente segmentando la experiencia, marcando límites cuando algo significativo cambia, como un nuevo entorno, tarea o contexto, para que los recuerdos puedan organizarse y almacenarse.

Desde una visión predictiva y bayesiana del cerebro, estos procesos podrían ser dos caras de la misma moneda: la continuidad reflejando predicciones exitosas y la segmentación que surge cuando las predicciones fallan. ¿Pero es así como funciona realmente la mente?

Para averiguarlo, el equipo realizó tres experimentos a gran escala con 816 participantes, presentando diferentes imágenes pictóricas y manipulando sistemáticamente su contexto. Los resultados revelaron un panorama matizado.

Los límites contextuales, como cambios en la tarea o el fondo, eran suficientes para romper la dependencia serial entre las imágenes, incluso cuando nada en la información sensorial del contexto había cambiado. Al mismo tiempo, estos límites moldearon la memoria de maneras que se parecen mucho a cómo dividimos naturalmente las experiencias en eventos.

Sin embargo, la historia no terminó ahí. Aunque tanto la percepción como la memoria estaban claramente influenciadas por el contexto, los efectos de los límites sobre la percepción y la memoria mostraron patrones distintos, y las diferencias individuales en estos efectos no coincidieron de forma fiable.

Los hallazgos sugieren que, aunque los procesos que mantienen la continuidad y la segmentación son ambos profundamente sensibles al contexto, pueden no estar gobernados por un único sistema predictivo unificado. En cambio, la continuidad y la segmentación pueden recurrir a mecanismos parcialmente distintos, cada uno moldeado por el contexto a su manera.

“Entender cómo el cerebro equilibra la estabilidad con el cambio va al corazón de cómo experimentamos el mundo”, señalan los investigadores. “Nuestros resultados muestran que el contexto juega un papel central, pero la historia completa de cómo interactúan estos procesos aún está en desarrollo”.

A medida que los científicos continúan explorando cómo la mente une los momentos y decide cuándo separarlos, esta investigación nos acerca un paso más a entender cómo se construye la experiencia misma.

El artículo de investigación titulado “The Role of Context in Continuity and Segmentation”, ya está disponible enNature Human Behaviour.