Un nuevo estudio revela importantes matices sobre cómo se entienden entre sí las personas autistas y no autistas. Guiada por la teoría del Problema de la Doble Empatía, la investigación sugiere que las dificultades de comunicación suelen ser mutuas, en lugar de provenir de un “déficit de empatía” unilateral en las personas autistas.
Durante años, el autismo se ha visto a menudo a través del prisma de una premisa simple: que las personas autistas tienen dificultades para entender cómo se sienten los demás.
Sin embargo, la acumulación de investigaciones en los últimos años sugiere que el panorama es mucho más complejo.

Este nuevo estudio, dirigido por la Dra. Yonat Rum de la Universidad Hebrea, se suma a esta evidencia y ofrece una perspectiva más alentadora.
Según la teoría del Problema de la Doble Empatía, las dificultades de comunicación y los malentendidos surgen entre personas autistas y no autistas porque experimentan y comunican las emociones de manera diferente, lo que dificulta que ambas partes se entiendan con precisión.
Para explorar esto, los investigadores crearon una prueba innovadora diseñada para medir la empatía que va más allá de los cuestionarios tradicionales. Grabaron a adultos autistas y no autistas compartiendo sus historias emocionales de la vida real. Posteriormente, cientos de participantes vieron los videos y evaluaron de forma continua lo que creían que sentía cada narrador, lo que permitió a los investigadores comparar esos juicios con la forma en que los propios narradores describían sus emociones.
Sorprendentemente, los investigadores no encontraron evidencia de que las personas autistas fueran peores para comprender las emociones de los demás. En cambio, los participantes autistas y no autistas se desempeñaron de manera similar a la hora de seguir con precisión las experiencias emocionales. Los hallazgos también sugirieron que los participantes autistas podrían haber sido ligeramente más precisos al comprender a otros narradores autistas, aunque el efecto fue modesto.
Uno de los hallazgos más destacados fue que las personas que declararon sentir más empatía no eran necesariamente mejores para comprender lo que otros estaban sintiendo realmente. Aunque los participantes no autistas se calificaron a sí mismos como más empáticos y más interesados en los narradores, no fueron más precisos que los participantes autistas al identificar las emociones de estos.
El estudio también invitó a los participantes a describir sus experiencias tras completar la tarea. Las personas autistas a menudo reflexionaron profundamente sobre el desafío de identificar emociones y describieron haber pensado detenidamente sus respuestas, mientras que los participantes no autistas fueron más propensos a comentar sobre el diseño de la tarea en sí. Estas reflexiones sugieren que las personas autistas pueden abordar la comprensión emocional de manera diferente, en lugar de menos efectiva.
Estos hallazgos conllevan un mensaje importante. Cuando una persona autista parece no ser comprendida —o parece malinterpretar a alguien más—, puede que no signifique que le falte empatía. En cambio, podría deberse a que los estilos de comunicación de las personas autistas y no autistas no siempre se alinean de forma natural. Reconocer esta diferencia puede ayudar a familias, educadores y clínicos a centrarse menos en “corregir” a las personas autistas y más en construir una comprensión mutua entre personas autistas y no autistas.
Los investigadores esperan que su trabajo fomente futuros estudios sobre las interacciones y relaciones sociales en el mundo real, dejando atrás suposiciones obsoletas que depositan la responsabilidad de las dificultades de comunicación únicamente en las personas autistas.
El trabajo de investigación “Nuances of double empathy in autistic and non-autistic people: Examination using the empathic accuracy paradigm”, está disponible en Molecular Autism.

