Los hombres israelíes con dificultades para regular sus emociones tuvieron más probabilidades de desarrollar problemas de juego en los meses posteriores a los ataques y la guerra que le siguió. Los hallazgos subrayan cómo el trauma colectivo resuena no solo en la memoria, sino también en las luchas privadas por la supervivencia y la capacidad de afrontar la situación.
Dos años después de los ataques terroristas del 7 de octubre y la guerra que le siguió, el costo psicológico para los israelíes aún está saliendo a la luz en lugares inesperados: casinos en línea, puestos de lotería y aplicaciones de apuestas deportivas.
Un nuevo estudio dirigido por el profesor Mario Mikulincer y el Dr. Uri Lifshin del ICAMH, Centro Israelí para la Adicción y Salud Mental (por sus siglas en inglés), de la Universidad Hebrea de Jerusalem, junto con un equipo de investigadores de universidades y centros médicos de todo Israel, descubrió que los hombres israelíes con dificultades para controlar sus emociones tenían una probabilidad significativamente mayor de desarrollar problemas de juego en los meses posteriores al 7 de octubre.
El estudio longitudinal, siguió a casi 900 adultos judíos israelíes antes y durante la guerra, revelando un fuerte aumento en los problemas de juego entre los hombres que informaron tener dificultades para regular sus emociones.
Para muchos, el juego se convirtió en una forma de lidiar con el miedo, el dolor y la incesante incertidumbre de la guerra. “Encontramos que los hombres que ya tenían dificultades con la regulación emocional eran más vulnerables”, dijo el profesor Mikulincer. “El trauma del 7 de octubre intensificó ese riesgo, empujando a algunos hacia el juego como una forma de escape”.
Los hallazgos pintan un cuadro complejo: si bien el juego aumentó para aquellos que no se habían visto afectados antes, algunas personas que ya habían estado luchando contra el juego vieron una disminución en su comportamiento durante la crisis. Los investigadores sugieren que la inmediatez de la supervivencia y la responsabilidad colectiva pueden haber obligado a los jugadores de alto riesgo a redirigir su atención.
Aun así, la conclusión más amplia es clara. Los traumas nacionales resuenan no solo en el dolor y la conmemoración pública, sino también en actos privados de afrontamiento que pueden silenciosamente convertirse en daño. El juego, a menudo visto como entretenimiento, se convirtió -especialmente para algunos hombres- en una salida desadaptativa para procesar el trauma.
Mientras Israel conmemora el segundo aniversario del 7 de octubre, el estudio subraya cuán profundamente el ataque continúa moldeando la vida diaria. Sirve como un recordatorio de que el legado de la guerra no solo está escrito en la pérdida y la memoria, sino también en las luchas ocultas de aquellos que aún buscan formas de manejar su dolor.
“Los traumas colectivos no desaparecen cuando los combates cesan”, dijo el profesor Mikulincer. “Persisten en nuestras mentes, en nuestras relaciones y en las decisiones que la gente toma para resistir un día más”.
El trabajo de investigación titulado “Gambling in the Shadow of War: Evidence of Increased Problem Gambling for Men with Difficulties in Emotional Regulation During a Mass Trauma” (El juego a la sombra de la guerra: evidencia de un aumento en los problemas de juego para los hombres con dificultades en la regulación emocional durante un trauma masivo), ya está disponible en el Journal of Gambling Studies.
Investigadores:
Uri Lifshin1, Hagit Bonny-Noach2, Vera Skvirsky1, Dvora Shmulewitz1, Merav Vider1, Ariel Kor3, Shaul Lev-Ran4,5, Mario Mikulincer1.
Instituciones:
1) Departamento de Psicología y Centro Israelí Azrieli para la Adicción y la Salud Mental, Universidad Hebrea de Jerusalem.
2) Departamento de Criminología, Universidad de Ariel.
3) Facultad de Medicina y Centro Israelí Azrieli para la Adicción y la Salud Mental, Universidad Hebrea de Jerusalem.
4) Centro Médico Lev Hasharon, Netanya.
5) Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Tel Aviv.

