El “ruido” biológico

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que afecta a unos 6-8 millones de personas en el mundo, pronto podría controlarse con un simple análisis de heces en lugar de procedimientos invasivos como las colonoscopias.

Investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalem y del Centro Médico Shaare Zedek, dirigidos por la profesora Moran Yassour, el profesor Eyal Shteyer y el profesor Yuval Dor, descubrieron que el ADN humano presente en la materia fecal -que antes se ignoraba por considerarse “basura” biológica- ofrece un mapa claro de cómo está avanzando la enfermedad.
Al analizar el origen de este ADN, el equipo descubrió que los niveles de unas células llamadas neutrófilos en las heces reflejan con precisión la gravedad de la inflamación intestinal, tanto en niños como en adultos.

Tradicionalmente, los pacientes con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn deben someterse a colonoscopias repetidas para ver si sus intestinos están inflamados. Este nuevo enfoque sugiere que una prueba de heces podría rastrear brotes y ver si los tratamientos están funcionando, reduciendo la necesidad de pruebas incómodas.

“Durante mucho tiempo, el ADN humano en las heces se filtraba y se tiraba para enfocarse solo en las bacterias”, explica la profesora Moran Yassour. “Nuestros hallazgos muestran que ese ADN contiene información valiosa que refleja la actividad del sistema inmunológico en tiempo real”.

¿Cómo funciona?

Cuando hay inflamación, unas células de defensa llamadas neutrófilos viajan al intestino. Al analizar las heces, los científicos encontraron que el ADN de estos neutrófilos es el que predomina cuando la enfermedad está activa.

Puntos clave del estudio
  • Nuevo indicador: el nivel de ADN de los neutrófilos refleja con exactitud qué tan grave es el brote.

  • Mejor medición: se creó una nueva medida llamada NER (Relación Neutrófilo-a-Epitelio), que distingue fácilmente si un paciente está en remisión (sin síntomas) o en un brote activo.

  • Poder de predicción: gracias a la inteligencia artificial, ahora pueden diferenciar entre la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa analizando este ADN junto con las bacterias intestinales.

  • Funciona para todos: los resultados fueron consistentes tanto en niños en Israel como en adultos en los Países Bajos.
Un futuro más cómodo para el paciente

Este análisis dual (humanos + bacterias) abre la puerta a una nueva generación de herramientas de diagnóstico que no requieren cirugía ni cámaras. Los médicos podrán vigilar el progreso de la enfermedad de forma más precisa y ajustar los tratamientos mucho más rápido.

El objetivo final es que el control rutinario de la EII sea tan sencillo como entregar una muestra de heces, mejorando drásticamente la calidad de vida de millones de personas.

El artículo de investigación titulado titled “Human DNA levels in feces reflect gut inflammation and associate with presence of gut species in IBD patients across the age spectrum”, ya está disponible en Microbiome.