Desde la antigua Jerusalem hasta la Guerra de los Seis Días, aquí te explicamos por qué el Día de Jerusalem tiene un profundo significado histórico, nacional y religioso para los judíos de todo el mundo.
Por Netta Asner-Minster *
Alumni de la Universidad Hebrea de Jerusalem
Soy residente de Jerusalem desde 2004, cuando mi familia emigró a Israel desde Estados Unidos. De niña, tras Lag Baomer, nuestras escuelas organizaban excursiones por Jerusalem en honor al Día de Jerusalem. Recuerdo ver a todos los grupos de jóvenes, ancianos y compañeros de clase llenando las calles de la Ciudad Vieja y reuniéndose cerca del shuk en Majané Iehuda.
Pero cuando más tarde conocí a gente de fuera de Jerusalem, y especialmente de fuera de Israel, me di cuenta de que muchos nunca habían oído hablar del Día de Jerusalem ni lo habían conmemorado de ninguna manera.
¿Qué es el Día de Jerusalem?
El Día de Jerusalem, que se celebra el día 28 del mes hebreo de Iar, conmemora la reunificación de Jerusalem durante la Guerra de los Seis Días en 1967. Este año es el 14 de mayo de 2026.
Este día conmemora el momento en que las fuerzas israelíes entraron en la Ciudad Vieja y recuperaron el acceso a lugares que habían permanecido inaccesibles para los judíos durante casi dos décadas, incluido el Muro de las Lamentaciones. Para muchos israelíes y judíos de todo el mundo, representa un hito tanto nacional como emotivo, ligado a la historia, la identidad y la conexión con Jerusalem.
Desde 1968, el Día de Jerusalem se celebra para conmemorar la liberación de Jerusalem. Sin embargo, no fue reconocido oficialmente por la legislación israelí hasta 1998, cuando la Kneset aprobó una ley que lo reconocía como día nacional en conmemoración de la reunificación de Jerusalem.
¿Por qué es esto importante?
Tras la fundación de Israel en 1948, el armisticio entre Israel y Jordania que puso fin a la Guerra de la Independencia estipuló que Jerusalem Este quedaba bajo jurisdicción jordana. La frontera que dividía Israel y Jordania atravesaba Jerusalem, dejando la Ciudad Vieja en manos jordanas, incluyendo el Kotel (Muro de las Lamentaciones) y el Monte del Templo. Durante casi 19 años, israelíes y judíos no pudieron acceder a algunos de los lugares más sagrados e históricos del judaísmo.
Pero esto cambió en 1967. Al tercer día de la Guerra de los Seis Días, los paracaidistas entraron y capturaron Jerusalem Este y la Ciudad Vieja. Por primera vez desde la creación del Estado de Israel, los judíos pudieron volver a tocar las piedras del Muro de las Lamentaciones y rezar allí libremente, estando lo más cerca posible de uno de los lugares más sagrados e históricos del judaísmo.
Una de las reacciones más memorables provino de Raphael Amir, un reconocido locutor de la emisora de radio israelí “Kol Israel”, quien dijo: “No soy religioso, nunca lo he sido. Pero este es el Muro de las Lamentaciones, y estoy tocando sus piedras”. Sus palabras se volvieron icónicas porque, siendo una persona laica, reconoció la importancia y el significado de tener acceso al Muro. Capturaron la profunda emoción que se vivió en ese momento, incluso para los israelíes laicos.
La reunificación de Jerusalem también dejó huella en la cultura israelí.
Naomi Shemer, una de las compositoras más reconocidas de Israel, lanzó -por casualidad- la canción “Jerusalem de Oro”, apenas tres semanas antes de la guerra.
La canción lamentaba la ciudad dividida y la imposibilidad de acceder a la belleza de Jerusalem y sus lugares sagrados. Tras la guerra, añadió una cuarta estrofa a la canción celebrando el regreso a Jerusalem y el acceso renovado al Muro de las Lamentaciones.
En lo personal, mi abuelo, que en paz descanse, luchó en la Guerra de los Seis Días y tuvo el privilegio de entrar al Muro de las Lamentaciones el primer Shabat después de su liberación. Siempre hablaba de esa experiencia con lágrimas en los ojos, describiéndola como el momento de su vida en el que sintió la presencia divina, la Shejiná.
Las oraciones fueron increíblemente inspiradoras, e incluso el shofar fue tocado por el rabino militar principal, Rav Shlomo Goren. Ese momento quedó grabado en su memoria para siempre.
Pero, en realidad, ¿por qué fue tan significativo este momento?
Para comprender por qué la reunificación de Jerusalem en 1967 tuvo un peso emocional e histórico tan enorme, es importante entender el lugar central que ocupa la ciudad en la historia y la memoria judías.
Jerusalem ha sido el centro de la vida judía durante miles de años. Según la tradición judía, el rey David la declaró capital del pueblo judío y el lugar donde su hijo, el rey Salomón, construiría el templo. Ambos templos se construyeron en Jerusalem, y judíos de todo el mundo acudían a ella durante las tres festividades de peregrinación: Pésaj, Shavuot y Sucot.
La profesora Hanah Margalit es pionera en biología computacional y de sistemas, que ha realizado contribuciones sustanciales a estos campos.
Su investigación se centra en los principios fundamentales que rigen la regulación de la expresión génica microbiana, en particular la interacción entre el control transcripcional y post-transcripcional.
Su grupo interdisciplinario desarrolló metodologías de vanguardia para descifrar y analizar redes regulatorias, que oncdujeron a grandes avances científicos. Sus significativas contribuciones incluyen el desarrollo de un algoritmo basado en el genoma que permitió el descubrimiento de numerosos ARN pequeños bacterianos (ARNs), y el establecimiento de RIL-seq, una metodología para el mapeo a nivel transcriptoma de interacciones ARNs-objetivo, revelando los roles del ARNst en procesos celulares y patógenos.
Su trabajo también avanzó en la comprensión de circuitos reguladores sofisticados y condujo a descubrir la implicación de microARNs en la evasión inmune viral.
Eso cambió drásticamente en el año 70 d. C., cuando los romanos destruyeron el Segundo Templo y toda la ciudad, prohibiendo la entrada a los judíos. A partir de ese momento, Jerusalem dejó de funcionar como centro de la vida judía y como un importante lugar de culto y conexión con Dios y sus mandamientos.
Durante casi 2000 años, los judíos de la diáspora continuaron orando hacia Jerusalem y anhelando regresar a ella a través de la oración, las bendiciones y los rituales festivos. Al final del Séder de Pésaj y del servicio de Iom Kipur, los judíos tradicionalmente declaran: “El próximo año en Jerusalem”.
Incluso lejos de la ciudad misma, Jerusalem permaneció arraigada en la conciencia judía como un hilo conductor que atraviesa generaciones.
También conocemos a figuras importantes de la historia que visitaron la ciudad, como Maimónides, Nahmánides, el rabino Iehuda Hassid, etc.
Sin embargo, durante siglos, los judíos no pudieron establecerse adecuadamente en Jerusalem desde la destrucción del Segundo Templo.
Así, cuando el comandante de la Brigada de Paracaidistas, Mota Gur, dijo por la radio militar “Har Habayit Beyadeinu”, el Monte del Templo está en nuestras manos, estas palabras resonaron mucho más allá de la victoria militar. No se trataba solo de recuperar el acceso tras 19 años bajo control jordano.
Para muchos judíos, simbolizaba el regreso al lugar más sagrado del judaísmo por primera vez desde la destrucción del Segundo Templo, casi dos milenios antes. El peso de la historia resonaba en esas palabras.
Si bien hoy en día los judíos tienen acceso al Muro de las Lamentaciones y la posibilidad de rezar allí, la situación es muy distinta en el Monte del Templo, donde el estatus sigue siendo sumamente complejo. Inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días, el Ministro de Defensa, Moshe Dayan, mantuvo la autoridad del Monte del Templo bajo la tutela del Waqf islámico para evitar conflictos religiosos.
Esta decisión estipulaba que solo los musulmanes podían rezar en el lugar, mientras que los no musulmanes, incluidos los judíos, podían visitarlo, pero tenían prohibido practicar su culto. Esta política, a menudo denominada “statu quo”, se mantiene vigente en la actualidad.
¿Qué se hace hoy para celebrar el Día de Jerusalem?
Hoy en día, el Día de Jerusalem se conmemora mediante una combinación de ceremonias nacionales, celebraciones públicas, actividades educativas y prácticas religiosas que se han desarrollado para Iom Ierushalaim.
Las escuelas y organizaciones suelen organizar visitas guiadas por la ciudad en los días previos a la festividad, ayudando a los participantes a conectar con la historia, la geografía y la importancia de Jerusalem. Pasear por las calles de Jerusalem durante estas fechas puede tener un ambiente casi festivo, con grupos que llenan el centro de la ciudad, la Ciudad Vieja y las zonas aledañas a Majané Iehuda.
Se realizan diversas celebraciones nacionales para conmemorar este día tan especial.
Aproximadamente dos días antes del Día de Jerusalem, miembros principalmente de kibutzim, comunidades colectivas, y moshavim, asentamientos agrícolas cooperativos, desfilan por Jerusalem.
En la víspera de la festividad, numerosos líderes religiosos sionistas y rabinos se reúnen para ofrecer oraciones de alabanza en la Ieshivá Merkaz Harav de Jerusalem.
Ese día se celebra una ceremonia en la que se entrega el premio “Yakir Ierushalaim”, Ciudadanos Honorables de Jerusalem, en reconocimiento a ciudadanos distinguidos que han contribuido a Jerusalem y a la sociedad israelí.
Quizás el evento más conocido sea la Marcha de la Bandera, o Rikud degalim, que se celebra el Día de Jerusalem. Participan principalmente personas de Jerusalem, aunque también hay quienes vienen de fuera de la ciudad para unirse a esta marcha especial desde el centro hasta el Kotel, celebrando así el acceso que tenemos a la Ciudad Vieja de Jerusalem.
Miles de participantes, muchos de ellos jóvenes y sionistas religiosos, marchan por el centro de Jerusalem hacia el Kotel portando banderas israelíes y cantando canciones sobre Jerusalem.
El Día de Jerusalem también ha adquirido un significado religioso, especialmente dentro de la comunidad sionista religiosa. Muchas comunidades recitan el Hallel, la oración de alabanza. Esta oración suele reservarse para las festividades y el comienzo del mes judío.
Además, se ha añadido un suplemento especial llamado “Al Hanissim”, sobre los milagros, a algunos libros de oraciones, junto con oraciones dedicadas a Jerusalem o salmos que resaltan la importancia de la ciudad.
Aun así, muchos judíos en todo el mundo no conmemoran en absoluto el Día de Jerusalem.
Pero Iom Ierushalaim no es solo una celebración nacional de Jerusalem, sino también una celebración del profundo significado histórico que Jerusalem tiene para el pueblo judío.
Tras 2000 años de anhelo y oraciones por la “Jerusalem de Oro” desde todas partes del mundo, soldados judíos la liberaron.
Un estado judío, un liderazgo judío, un ejército judío: se cierra el círculo desde que el rey David declaró a Jerusalem como la capital y la ciudad elegida de Dios.
El Día de Jerusalem es una oportunidad para conmemorar este hecho, y espero que muchos más lo celebren en los años venideros.
* Netta Asner-Minster es graduada de la Universidad Hebrea de Jerusalem, donde obtuvo su licenciatura en Relaciones Internacionales e Historia Judía.
Publicado en Unpacked

