Los científicos han descubierto un grupo de células cerebrales previamente desconocido que podría ayudar a explicar las diferencias en el comportamiento social entre hombres y mujeres. También descubrieron que la actividad del circuito cambia según el estado social y reproductivo, lo que sugiere que el cerebro podría utilizar este mecanismo para adaptar el comportamiento en etapas clave de la vida.
Un nuevo estudio liderado por la Dra. Tamar Licht y el Dr. Dan Rokni del Instituto de Investigación Médica Israel-Canadá (IMRIC) de la Universidad Hebrea de Jerusalem, identificó un pequeño grupo de células cerebrales -hasta entonces desconocido- que se comporta como un interruptor biológico, mostrando una clara diferencia entre mujeres y hombres y cambios en su actividad en respuesta al estado social y reproductivo.
El descubrimiento ofrece un raro ejemplo de una diferencia cerebral entre el sexo que parece inusualmente distinta y puede aportar una visión sobre cómo el cerebro adapta el comportamiento social a lo largo de las principales transiciones vitales.
El grupo recién identificado se encuentra en la amígdala medial, una región del cerebro conocida desde hace tiempo por desempeñar un papel central en el comportamiento social, el procesamiento emocional y la reproducción.
Lo que hace que este cúmulo sea especialmente llamativo es su patrón binario de actividad. En las hembras, el racimo está consistentemente activo bajo condiciones iniciales. En los hombres, esta región cerebral suele estar inactiva y solo se activa tras cambios importantes en el estado social o reproductivo. Antes de la maduración sexual, la región muestra niveles similares de actividad tanto en machos como en hembras; sin embargo, tras la maduración, su actividad desaparece solo en los machos. La región vuelve a activarse cuando el macho mantiene contacto sexual, lo que sugiere que el contexto social y reproductivo desempeña un papel clave en la regulación de esta zona cerebral.
La mayoría de las diferencias sexuales conocidas en el cerebro implican cambios graduales en múltiples regiones y suelen mostrar una superposición significativa entre hombres y mujeres. En contraste, este nuevo cúmulo neuronal identificado parece seguir una regla mucho más estricta de “encendido/apagado”. Los investigadores también descubrieron que la actividad del grupo no parece depender únicamente de las hormonas sexuales circulantes.
El estudio destaca aún más lo sensible que puede ser el cerebro a los cambios en las etapas de la vida. En los hombres, la actividad del clúster cambió tras la experiencia reproductiva, lo que sugiere que el cerebro puede “invertir” estados neuronales de formas que pueden favorecer la adaptación conductual. El equipo también descubrió que el grupo puede verse influenciado por la prolactina, una hormona conocida por moldear el comportamiento social y parental, y que se sabe que se secreta tras el contacto sexual, lo que apunta a un posible mecanismo que conecta las señales hormonales con cambios a largo plazo en la actividad y el comportamiento cerebral.
“La mayoría de las diferencias sexuales en el cerebro son sutiles y distribuidas”, dijo la Dra. Licht. “Lo que nos sorprendió aquí fue la claridad de la señal. Se trata de un grupo discreto de neuronas que se comporta casi como un interruptor biológico, reflejando el estado sexual y social de una manera muy robusta”.
Los hallazgos pueden ofrecer un nuevo marco para entender cómo el cerebro podría organizar las diferencias relacionadas con el sexo en el comportamiento social y cómo experiencias como las transiciones reproductivas o los cambios en el entorno social pueden reconfigurar circuitos neuronales. Al identificar un grupo de células claramente definido que integra sexo, experiencia y respuesta hormonal, el estudio abre nuevas posibilidades para investigar cuestiones más amplias sobre la crianza, el vínculo, la regulación emocional y por qué ciertas condiciones neuropsiquiátricas pueden afectar de manera diferente a hombres y mujeres.
El artículo de investigación titulado “A Sexually Dimorphic Neuronal Cluster in the Mouse Medial Amygdala Responds to Male Sexual Status”, ya está disponible en PNAS.
Investigadores:
Tamar Licht1, Adan Akarieh1, Aya Dhamshy1, Amit Zeisel2, Osnat Ophir2 y Dan Rokni1.
Instituciones:
1) Departamento de Neurobiología Médica, Facultad de Medicina e IMRIC, Universidad Hebrea de Jerusalem.
2) Facultad de Biotecnología e Ingeniería de Alimentos, Instituto de Tecnología Technion.

