Un nuevo estudio liderado por la Universidad Hebrea de Jerusalem revela que las partículas desprendidas por los neumáticos actúan como “reservorios continuos” de sustancias químicas tóxicas en los suelos agrícolas, las cuales son absorbidas por los cultivos.
Cada viaje en automóvil deja una huella que va mucho más allá de los gases de escape. El roce diario de los neumáticos contra el asfalto desprende de forma continua millones de partículas microscópicas. Hasta ahora, estas partículas se consideraban principalmente un problema de contaminación por microplásticos.
Sin embargo, una innovadora investigación internacional liderada por el Prof. Benny Chefetz, el Dr. Evyatar Ben Mordechay y el investigador Chao Gao, de la Universidad Hebrea de Jerusalem, ha descubierto una preocupante y directa conexión entre el tráfico vehicular y la cadena alimentaria.
El estudio demuestra bajo condiciones agrícolas reales que las partículas de neumático no son elementos pasivos que simplemente se acumulan en la Tierra. Por el contrario, funcionan como reservorios químicos a corto y largo plazo que liberan gradualmente aditivos tóxicos en el suelo, permitiendo que los cultivos los absorban a través de sus raíces.
Descubrimientos clave de la investigación
- Contaminación prolongada: los científicos cultivaron plantas de lechuga y alfalfa en suelos con concentraciones reales de partículas de neumáticos. Descubrieron que el proceso de liberación de químicos tiene dos etapas: algunos compuestos se desprenden rápidamente de la superficie de la partícula, mientras que otros se liberan lentamente desde el interior de la matriz de caucho a lo largo del tiempo. Esto significa que las partículas siguen contaminando el suelo mucho tiempo después de haberse depositado.
- Compuestos de alta preocupación: entre las sustancias analizadas, el compuesto 1,3-difenilguanidina (DPG) generó especial alarma. El DPG se liberó de forma continua en niveles elevados y se acumuló significativamente en la lechuga, sugiriendo que podría representar una fuente de exposición dietética hasta ahora subestimada. Asimismo, se detectó 6PPD-quinona, un compuesto derivado de los neumáticos que destaca por su alta toxicidad.
- Metabolismo vegetal: el equipo de la Universidad Hebrea también identificó que las plantas absorben y transforman químicamente estos contaminantes dentro de sus propios tejidos, lo que demuestra que los cultivos interactúan activamente con la contaminación del tráfico.
Un cambio de perspectiva global
A nivel mundial, se fabrican alrededor de 1.500 millones de neumáticos al año. Las partículas resultantes de su desgaste llegan a los campos de cultivo a través de la lluvia, el viento, los sistemas de riego o el uso de lodos de depuradora.
Con este estudio, los investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalem aportan el “eslabón perdido” para entender cómo las emisiones del tráfico diario pueden comprometer la seguridad alimentaria mundial. Los autores enfatizan que este hallazgo cambia las reglas del juego y obliga a la comunidad internacional a evaluar con urgencia el impacto a largo plazo de estos contaminantes químicos en los ecosistemas agrícolas y en la salud humana.
El artículo “Tire wear particles as a source of organic contaminants in the agro-environment: Release of tire wear-derived compounds and their plant uptake”, se encuentra publicado en Environmental Research.

