La orilla norte del río Nahal ‘Amal a finales de la década de 1960, mirando hacia el este (foto: Azarya Alon). Las supuestas entradas están indicadas con círculos rojos, que desvían el agua hacia el sistema de túneles.

La industria azucarera del imperio mameluco

Un sistema de túneles tallados en la toba del Nahal ‘Amal, datado en los siglos XIV y XV, evidencia el uso de agua salobre para generar energía mecánica, redefiniendo el paisaje industrial medieval del valle de Bet She’an.

La aparente placidez de las aguas turquesas del parque nacional de Gan Ha-Shelosha esconde, en su subsuelo, la arquitectura de una ambición industrial medieval. Un equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalen ha sacado a la luz una red de túneles hidráulicos, meticulosamente tallada en la blanda roca de toba a lo largo del cauce del Nahal ‘Amal, que funcionó como el sistema circulatorio de la próspera industria azucarera del Sultanato Mameluco.

Este hallazgo, confirmado mediante datación radiométrica y análisis arqueológico, descifra el método de explotación de un recurso hídrico salobre y documenta la sofisticación técnica y la integración económica del Levante mediterráneo en los siglos finales de la Edad Media.

La investigación, dirigida por el Prof. Amos Frumkin del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Hebrea de Jerusalem, se inició cuando trabajos de infraestructura en la zona expusieron cinco aperturas paralelas alineadas en la roca. La regularidad de su trazado y la precisión de su factura descartaron de inmediato un origen natural, apuntando hacia una obra de ingeniería concebida con un propósito hidráulico específico.

A diferencia de los acueductos abiertos, comunes en el periodo romano y bizantino, esta red fue construida de forma subterránea, una adaptación crucial a las particulares condiciones geológicas del valle y a la naturaleza salina de los manantiales locales, cuyo caudal era estable pero no apto para el consumo o el riego extensivo.

La aplicación de la técnica de datación Uranio-Torio a estalactitas que se formaron en el interior de los túneles poco después de su excavación ha proporcionado una cronología robusta para la construcción del complejo. Los resultados sitúan su origen en el periodo comprendido entre los siglos XIV y XV de nuestra era, coincidiendo con el apogeo del comercio de azúcar en la región.

El valle de Bet She’an, reconocido por su fertilidad y por su abundancia en agua, estaba entonces integrado en un circuito económico mediterráneo que demandaba el dulce producto, cultivado localmente en forma de caña.

Una lámpara mameluca tardía (utilizada hasta el siglo XVI d. C.) encontrada en el molino oriental, aguas abajo de los túneles. A) Vista frontal y B) Vista superior. | Crédito: Dror Segal.
Una lámpara mameluca tardía (utilizada hasta el siglo XVI d. C.) encontrada en el molino oriental, aguas abajo de los túneles. A) Vista frontal y B) Vista superior. | Crédito: Dror Segal.

La novedad del descubrimiento reside en la función mecánica asignada a este sistema de canales. La producción de azúcar en la era preindustrial era un proceso intensivo que exigía, tras la cosecha de la caña, una fase de molienda para extraer su jugo. Esta operación, que requiere una fuerza constante y considerable, fue resuelta por los ingenieros mamelucos mediante la energía hidráulica.

Los túneles del Nahal ‘Amal no estaban diseñados primordialmente para el riego, sino para captar y canalizar el agua con la pendiente y el caudal necesarios para impulsar ruedas de paletas horizontales, conocidas como norias. Estas, a su vez, transmitían su movimiento rotatorio a pesadas muelas que trituraban los tallos de caña en los molinos situados aguas abajo.

El equipo del Prof. Frumkin, compuesto por los investigadores Azriel Yechezkel, Dror Segal y Yinon Shivtiel, ha corroborado esta hipótesis mediante el análisis de las marcas de flujo en las paredes de los túneles, su perfil de pendiente y su conexión directa con las estructuras identificadas como molinos. Un hallazgo material clave, una lámpara de aceite del periodo mameluco recuperada en las ruinas de uno de estos molinos, proporciona un vínculo arqueológico directo que refuerza la datación obtenida por métodos geocronológicos.

A: Prof. Amos Frumkin en el Túnel C. Vista general del punto de encuentro entre los equipos de cantera, mirando hacia el oeste. Nicho de la lámpara de aceite marcado con un círculo rojo, desviación horizontal con flecha verde y desviación vertical con flecha azul. | B: Túnel C, mirando hacia el este hacia el cruce en T. | C: Túnel C, espeleotemas en el techo del túnel. Ubicación donde se extrajeron las muestras de estalactitas mostrada con un círculo rojo. | D: Entrada al túnel D. | Fotos: Azriel Yechezkel
A: Prof. Amos Frumkin en el Túnel C. Vista general del punto de encuentro entre los equipos de cantera, mirando hacia el oeste. Nicho de la lámpara de aceite marcado con un círculo rojo, desviación horizontal con flecha verde y desviación vertical con flecha azul. | B: Túnel C, mirando hacia el este hacia el cruce en T. | C: Túnel C, espeleotemas en el techo del túnel. Ubicación donde se extrajeron las muestras de estalactitas mostrada con un círculo rojo. | D: Entrada al túnel D. | Fotos: Azriel Yechezkel

La evidencia material desvela así un proceso de adaptación tecnológica a un entorno semiárido. Los mamelucos, herederos de un vasto imperio que se extendía desde Egipto hasta Siria, son conocidos por sus monumentales obras públicas, incluidos baños, mezquitas y complejos sistemas de abastecimiento de agua. Sin embargo, este descubrimiento subraya una faceta menos visible de su maestría ingenieril: la capacidad de transformar una limitación, como es el agua salobre de escaso valor agrícola, en un recurso energético capaz de sostener una industria de exportación. El valle de Bet She’an no era solo un campo de cultivo; era un centro de producción mecanizada.

La vida útil de esta infraestructura se extendió más allá del dominio mameluco. Con el declive de la industria azucarera regional y la transición al periodo Otomano, los mismos molinos, y probablemente parte del sistema de conducción de agua, fueron reconvertidos para la molienda de grano, demostrando la persistencia de las soluciones técnicas y la perdurable importancia del control del agua a través de los cambios políticos y económicos.

Este hallazgo desmonta la percepción de una etapa de estancamiento en el Levante árido, presentando en su lugar a una sociedad con la capacidad de implementar soluciones complejas que integraban geología, hidrología y mecánica.

La red de túneles de Nahal ‘Amal es un testimonio tangible de cómo el Imperio Mameluco no se sustentaba únicamente en su poderío militar, sino también en una profunda inversión en infraestructuras que le permitían optimizar los recursos naturales para garantizar su resiliencia económica y su participación en las lucrativas redes comerciales del Mediterráneo. La historia de su azúcar, y de la energía que la producía, estaba escrita, literalmente, en la piedra por donde una vez corrió el agua.

El documento de investigación titulado “Water tunnels at Nahal ‘Amal (Israel): evidence of a water-based sugar industry in the Mamluk period?”, ahora está disponible en Water History.

Investigadores:
Amos Frumkin1, Azriel Yechezkel2, Dror Segal3, Yinon Shivtiel4.

Instituciones:
1) Instituto de Ciencias de la Tierra, Universidad Hebrea de Jerusalem.
2) Departamento de Estudios y Arqueología de la Tierra de Israel, Universidad Bar Ilan.
3) Museo de Arqueología Regional y Mediterránea, Huellas en el Valle.
4) Centro de Investigación de Cuevas de Israel y Colegio Académico Zefat.