Los animales individuales difieren consistentemente en el grado de riesgo que están dispuestos a asumir, y que estas diferencias de personalidad influyen directamente en cómo se mueven, se comportan y, en última instancia, sobreviven en entornos cada vez más dominados por humanos. Los hallazgos son importantes porque revelan que la adaptación al cambio ambiental provocado por el ser humano no es uniforme en toda una especie; más bien, depende del comportamiento individual, lo que sugiere que las presiones antropogénicas continuas pueden remodelar activamente las poblaciones de fauna silvestre al favorecer ciertos tipos de personalidad, con consecuencias ecológicas de gran alcance.
A lo largo de la austera y brillante costa del Mar Muerto, donde los acantilados desérticos se encuentran con uno de los entornos más extremos del mundo, se despliega un drama silencioso en los cielos.
Los cuervos de cola de abanico, inteligentes, adaptables y siempre atentos, toman decisiones de vida o muerte cada día. Y según nuevas investigaciones, esas decisiones pueden depender de la personalidad.
En un nuevo estudio liderado por el Dr. Miguel Guinea y el profesor Ran Nathan de la Universidad Hebrea, en colaboración con el profesor Thomas Bugnyar de la Universidad de Viena y el profesor Joah Madden de la Universidad de Exeter, los investigadores han descubierto cómo las diferencias individuales consistentes en el comportamiento, lo que los científicos a menudo llaman “personalidad animal”, moldean cómo responden los animales salvajes a la huella en rápida expansión de la actividad humana.
A medida que el turismo, la infraestructura y el desarrollo continúan invadiendo los hábitats naturales en todo el mundo, los animales se ven cada vez más obligados a navegar por entornos desconocidos y a menudo arriesgados. El nuevo estudio revela que no todas las personas responden de la misma manera y que esas diferencias pueden tener consecuencias profundas para la supervivencia.
Combinando experimentos controlados de laboratorio con el seguimiento GPS de vanguardia en la naturaleza, el equipo de investigación siguió a los cuervos de cola en abanico (Corvus rhipidurus) que viven a lo largo de la costa del Mar Muerto de Israel.
En el laboratorio, los investigadores evaluaron la tendencia de los cuervos a asumir riesgos en diferentes contextos: tendencia a acercarse a objetos desconocidos, buscar alimento desconocido y cerca de humanos, y aprovechar nuevos entornos. Estos contextos fueron seleccionados como representativos de los cambios ambientales que los cuervos han experimentado en su hábitat natural debido a la expansión de las actividades humanas.
Lo que surgió fue llamativo: los cuervos individuales no solo evitaron (o asumieron) riesgos en los mismos contextos, sino también en todos los contextos. Las personas dispuestas a comer alimentos desconocidos estaban dispuestas a acercarse a objetos nuevos, buscar alimento cerca de humanos y aprovechar nuevas estructuras ambientales, mientras que otras simplemente evitaban todos los riesgos potenciales.
Pero la verdadera revelación llegó cuando estas personalidades fueron rastreadas en la naturaleza.
Utilizando datos GPS de alta resolución, los investigadores descubrieron que estas diferencias de comportamiento se hacían aún más pronunciadas en entornos naturales. Los cuervos propensos al riesgo tendían a permanecer cerca de zonas turísticas, aprovechando las fuentes de alimento fáciles, pero exponiéndose a un mayor peligro. En cambio, los individuos adversos al riesgo evitaban la actividad humana, desplazarse más lejos por el paisaje y buscar alimento en los límites de sus territorios.
Las consecuencias de estas decisiones fueron evidentes.
Durante periodos prolongados de monitorización, los cuervos adversos al riesgo tenían muchas más probabilidades de sobrevivir que sus homólogos más audaces. Aunque asumir riesgos puede ofrecer beneficios a corto plazo, como el acceso a alimentos cerca de humanos, parece tener un coste a largo plazo.
“Nuestros hallazgos muestran que los rasgos conductuales consistentes no son solo peculiaridades, sino que pueden determinar la vida o la muerte. Esto es especialmente crucial para los cuervos de cola abanico en el Mar Muerto, una población que disminuye tan rápidamente que podría desaparecer pronto de la región”.
Dr. Miguel Guinea
Universidad Hebrea de Jerusalem
El profesor Ran Nathan añadió: “Este estudio destaca cómo integrar ensayos conductuales basados en laboratorio con datos reales de movimiento puede revelar patrones que de otro modo pasaríamos por alto. Es un enfoque poderoso para entender cómo los animales afrontan el cambio ambiental impulsado por el ser humano”.
A medida que las presiones antropogénicas se intensifican en todo el mundo, el estudio sugiere que la variación en el comportamiento de riesgo podría desempeñar un papel fundamental en determinar qué individuos y poblaciones persisten.
Dado que las respuestas de la fauna a la actividad humana no son uniformes, son esenciales estudios que examinen cómo responden diferentes poblaciones de animales salvajes a los cambios antropogénicos. Los animales salvajes en las ciudades tienden a mostrar rasgos más audaces que sus homólogos en hábitats naturales. Sin embargo, en el Mar Muerto, los cambios ambientales provocados por el ser humano parecen haberse producido demasiado rápido para que los cuervos de cola en abanico puedan adaptar su comportamiento, contribuyendo a su rápido declive poblacional.
Al tender puentes entre los experimentos controlados en laboratorio y el comportamiento real de animales en libertad en sus hábitats naturales, el equipo ha abierto una nueva ventana a cómo los animales navegan por el Antropoceno.
En la vasta extensión azotada por el viento del Mar Muerto, las decisiones de un cuervo, ya sea acercarse o evitar, arriesgarse o retirarse, evocan una historia más amplia sobre la resiliencia, la adaptación y el incierto futuro de la fauna en un mundo dominado por humanos.
El artículo de investigación titulado “Integrating Lab- and Field-Based Approaches to Decipher Individuals’ Response to Anthropogenic Change”, ya está disponible en Ecology Letters.

