Investigadores de la Universidad Hebrea ponen de relieve una brecha crítica en la educación médica moderna, argumentando que las simulaciones digitales y la realidad virtual no logran transmitir el “aprendizaje esencial” para la práctica clínica. Al intentar recrear una disección utilizando los textos antiguos detallados del médico romano Galeno, el estudio demostró que tanto las instrucciones escritas como las herramientas digitales no pueden sustituir la intuición física y el juicio adquiridos a través de la práctica real y mentorizada.
A medida que las facultades de medicina recurren cada vez más a la realidad virtual, modelos 3D y simulaciones digitales, investigadores de la Universidad Hebrea sostienen que una parte esencial de la formación clínica sigue siendo difícil de digitalizar: el juicio práctico que los médicos desarrollan a través de la práctica real y tutelada.
Dirigida por la profesora Orly Lewis, del Departamento de Estudios Clásicos de la Universidad Hebrea de Jerusalem, la correspondencia pone de relieve un desafío creciente en la educación médica moderna.
Aunque las herramientas digitales pueden enseñar anatomía, procedimientos y toma de decisiones con mayor sofisticación, a menudo tienen dificultades para transmitir lo que los clínicos llaman “aprendizaje tácito”, la intuición física necesaria para saber cuánta presión aplicar, dónde colocar las manos, cuándo avanzar sobre el tejido o cuándo detenerse.
Para exponer esta brecha, la profesora Lewis y un equipo multidisciplinario recurrieron a una fuente inesperada: Galeno de Pérgamo, el influyente médico romano del siglo II d.C.
El equipo intentó recrear una disección de la pared abdominal y el peritoneo de un ejemplar de cerdo siguiendo instrucciones del segundo libro de los Procedimientos Anatómicos de Galeno.
El texto de Galeno es muy detallado. Por ejemplo, instruye a los lectores a cortar superficialmente alrededor del ombligo hasta que el tejido subyacente parezca “más blanco” que las estructuras circundantes. Pero cuando los investigadores intentaron seguir las antiguas instrucciones en la práctica, se encontraron con un problema moderno familiar: las instrucciones eran explícitas, pero la habilidad no.
¿Qué significa “superficialmente” bajo un bisturí? ¿Cuánta presión es suficiente para exponer el tejido sin dañarlo ni deformarlo? ¿Cómo debería moverse la mano cuando cambia la resistencia? Estos son los tipos de juicios que no pueden plasmarse completamente en un manual, una lista de comprobación o incluso en una simulación sofisticada.
“Ni siquiera las instrucciones escritas tan detalladas de Galeno fueron suficientes para guiarnos y las simulaciones de realidad aumentada actuales enfrentan el mismo desafío”, dijo la profesora Lewis, investigadora principal del proyecto ATLOMY en la Universidad Hebrea de Jerusalem. “Podemos programar los pasos visibles de un procedimiento, pero las simulaciones aún tienen dificultades para transmitir la intuición física de un médico experimentado”.
La correspondencia sostiene que este problema se ha vuelto especialmente urgente, ya que la formación médica depende cada vez más de recursos digitales, mientras que las oportunidades para la disección física, la enseñanza junto al paciente y la práctica clínica supervisada disminuyen en algunos entornos.
En la formación basada en competencias contemporánea, los procedimientos complejos suelen dividirse en pasos discretos que pueden enseñarse, medirse y evaluarse. Pero los autores advierten que este enfoque puede pasar por alto los elementos no expresados de la experiencia tradicionalmente transmitida de profesor a alumno mediante observación, imitación, corrección y práctica repetida.
Ya sea que un alumno esté colocando un catéter, haciendo una incisión, palpando tejido o navegando por la variación anatómica, la competencia clínica depende no solo de saber qué hacer, sino de desarrollar el juicio sensorial para hacerlo de forma segura y eficaz.
Los autores no argumentan en contra de la innovación digital en la educación médica. En cambio, piden un enfoque más riguroso para diseñar estas herramientas. Si la realidad virtual, la realidad aumentada y las simulaciones digitales van a sustituir o complementar la formación práctica, deben identificar e incorporar las dimensiones tácitas de la adquisición de habilidades médicas, incluyendo el tacto, la presión, la resistencia, el tiempo y el juicio encarnado.
La lección de Galeno, sugieren los autores, es tanto antigua como urgentemente moderna: el conocimiento médico nunca se ha transmitido solo por palabras o imágenes. Incluso las instrucciones más detalladas omiten algo y, ese conocimiento faltante, puede ser exactamente lo que más necesitan los futuros médicos.
El trabajo de investigación “Can Technology Train Doctors? Two thousand years after Galen, medical educators still face similar challenges: how to transmit the feel of medicine, not just its steps”, ya está disponible en Nature Medicine.

