Las plantas haciendo el trabajo de las vacas

Un equipo de investigación liderado por Almog Ozeri, Mai Shamir, Barak Cohen, Amir Rudich, y el profesor Oded Shoseyov, de la Universidad Hebrea de Jerusalem, descubrió un atajo biológico inesperado para producir proteínas lácteas reales dentro de semillas de plantas, sin necesidad de recurrir a la ganadería tradicional.

El objetivo principal de la investigación era lograr que las plantas produzcan beta-caseína bovina, una de las proteínas fundamentales de la leche de vaca responsable de su valor nutricional y del comportamiento elástico del queso fundido.
Para lograrlo, los científicos modificaron genéticamente semillas de la planta Arabidopsis thaliana y combinaron la beta-caseína con oleosina, una proteína vegetal encargada de recubrir y estabilizar los diminutos cuerpos de aceite presentes en las semillas.

Aunque los investigadores esperaban que las plantas almacenaran la proteína de leche dentro de las vacuolas celulares (los depósitos habituales de almacenamiento vegetal), la observación al microscopio reveló un fenómeno completamente distinto e imprevisto. En lugar de dirigirse a la vacuola, la proteína láctea se acumuló en el citoplasma formando estructuras esféricas pegadas directamente a las gotas de aceite de las semillas.

A pesar de alterar la forma y distribución habitual de las reservas grasas celulares, esta acumulación inusual no afectó la salud ni la capacidad de germinación de las semillas.
Más importante aún, el método permitió alcanzar concentraciones de beta-caseína considerablemente elevadas para este tipo de biotecnología, representando alrededor del 1,26 % del total de proteínas solubles de la semilla.

Este hallazgo simplifica de forma notable el proceso de extracción de las proteínas lácteas de origen vegetal.
Prof. Oded Shoseyov, Universidad Hebrea de Jerusalem
Prof. Oded Shoseyov, Universidad Hebrea de Jerusalem

Gracias a la unión directa entre la beta-caseína y los cuerpos grasos de la semilla, es posible obtener una fracción de crema mediante una separación física sencilla. Además, la proteína puede liberarse de los aceites aplicando un simple ajuste de acidez (pH), lo que promete reducir drásticamente los costos de producción y facilitar la elaboración de alternativas lácteas más sostenibles, sabrosas y con mejor textura.

El estudio “Subcellular localization of C-term-oleosin fused to β-casein reveals unexpected cytoplasmic accumulation in vacuole-targeted arabidopsis sedes”, esta disponible el Frontiers.