Estos hallazgos sugieren que un diagnóstico de apnea del sueño debería servir como un “marcador de riesgo” crítico, señalando la urgente necesidad de vacunas estacionales consistentes para prevenir complicaciones respiratorias graves.
Un nuevo estudio liderado por el Dr. Alex Gileles-Hillel, junto con el Dr. Joel Reiter de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea, junto con el Dr. David Gozal, descubrió una relación significativa entre la apnea obstructiva del sueño pediátrica (AOS) y una mayor susceptibilidad a infecciones virales.
La investigación, publicada en la publicación oficial de la Academia Americana de Medicina del Sueño, sugiere que los niños con este trastorno común del sueño tienen aproximadamente el doble de probabilidades de ser diagnosticados con gripe o COVID-19 en comparación con los niños que duermen normalmente.
La conexión entre el sueño y la inmunidad
Aunque la apnea del sueño es bien conocida por causar ronquidos y fatiga diurna, los investigadores llevan tiempo sospechando que también afecta al sistema inmunitario.
Este estudio utilizó la base de datos de salud global TriNetX para rastrear a más de 1 millón de niños entre 2 y 18 años durante cinco años.
Los hallazgos fueron llamativos:
- Riesgo de gripe: los niños con apnea del sueño tenían un 80% más de riesgo de contraer gripe en comparación con aquellos sin la enfermedad.
- Riesgo de COVID-19: el riesgo de COVID-19 era aún mayor, con los niños con AOS aproximadamente 2,5 veces más probabilidades de ser diagnosticados.
- Enfermedad grave: la apnea del sueño también se relacionó con un riesgo mucho mayor de desarrollar neumonía como complicación de estos virus
Los investigadores creen que esta vulnerabilidad proviene de la desregulación inmunitaria. El Dr. Alex Gileles-Hillel señaló que “la desregulación de los entornos inmunitarios innatos y adaptativos en la AOS pediátrica puede explicar tanto la mayor susceptibilidad a la infección viral como los síntomas más graves que requieren atención médica”.
Por qué la cirugía podría no ser suficiente
Muchos padres optan por la extirpación de amígdalas y adenoides para tratar la apnea del sueño de su hijo. Sin embargo, el estudio concluyó que esta cirugía no redujo significativamente el riesgo de infección.
El Dr. David Gozal explicó que este hallazgo “puede reflejar dos observaciones clínicas y fisiopatológicas”. En primer lugar, una proporción significativa de niños experimenta apnea residual del sueño tras el procedimiento. En segundo lugar, señaló que “la desregulación inmunitaria relacionada con la AOS podría dificultar el reclutamiento de una respuesta inmunitaria adecuada. Estamos trabajando activamente en comprender esta susceptibilidad relacionada con el sistema inmunitario”.
Un marcador de riesgo para la atención preventiva
El Dr. Joel Reiter enfatizó que la apnea del sueño debe considerarse una señal práctica para la salud preventiva. Dado que estos niños tienen un mayor riesgo tanto de contraer como de sufrir complicaciones por virus estacionales, la investigación apoya darles prioridad para las vacunas anuales.
El Dr. Alex Gileles-Hillel añade: “enmarcar la AOS como un ‘marcador de riesgo’ puede ayudar a superar la vacilación durante la terapia pediátrica rutinaria”. Al igual que en otros trastornos respiratorios (por ejemplo, asma), los profesionales deben priorizar la vacunación contra la gripe estacional en el momento del diagnóstico de apnea del sueño.
El artículo de investigación titulado “Risk of influenza and COVID-19 illness and pediatric obstructive sleep apnea: a TriNetX cohort with 5-year follow-up”, ya está disponible en Journal of Clinical Sleep Medicine.

