Siguiendo el dinero, no las emisiones. | Crédito: Universidad Hebrea de Jerusalem / ilustración generada por IA

Nueva estrategia legal para el litigio climático

En lugar de pedir a los tribunales que determinen qué emisiones de la empresa causó qué daños relacionados con el clima, el estudio sostiene que los demandantes deberían centrarse en si las compañías de combustibles fósiles se beneficiaron de supuestamente engañar al público y a los responsables políticos sobre los riesgos climáticos. El enfoque podría ofrecer a los tribunales un nuevo marco para abordar la responsabilidad corporativa, evitando tanto cuestiones difíciles de causalidad como barreras procesales que a menudo han impedido que las reclamaciones climáticas basadas en emisiones avancen.

Durante más de dos décadas, las demandas por el clima han enfrentado una batalla cuesta arriba en los tribunales estadounidenses. Los demandantes han tenido dificultades para demostrar que empresas específicas causaron daños climáticos concretos, mientras que los demandados han argumentado con éxito que la política climática corresponde a reguladores y legisladores y no a jueces.

Un nuevo artículo sostiene que el problema podría residir en la propia teoría jurídica.
El profesor Yotam Kaplan y Niv Meyerson de la Facultad de Derecho de la Universidad Hebrea, la profesora Vanessa Casado-Pérez de la Universidad Texas y la profesora Yael Lifshitz del London King’s College proponen un nuevo enfoque que podría alterar fundamentalmente el panorama de los litigios climáticos.

En lugar de centrarse en las emisiones de gases de efecto invernadero y los daños climáticos, los autores sostienen que los tribunales deberían examinar si las grandes empresas de combustibles fósiles se beneficiaron de décadas de supuestos intentos de engañar a reguladores, responsables políticos y al público sobre la ciencia climática y las consecuencias de la continua dependencia de los combustibles fósiles.

El artículo propone un marco de enriquecimiento injusto que plantea una cuestión legal diferente: si las empresas retrasaron conscientemente la acción climática mediante engaños, ¿deberían poder conservar los beneficios obtenidos durante ese periodo?

La propuesta llega en un momento crucial. Los desastres relacionados con el clima están imponiendo costes crecientes a gobiernos, empresas y comunidades en todo el mundo, mientras que muchas demandas tradicionales por el clima siguen enfrentándose a obstáculos procesales y probatorios. Al mismo tiempo, las divisiones políticas han complicado los esfuerzos para promulgar una legislación climática integral, aumentando la importancia del litigio como herramienta de rendición de cuentas.

Según los autores, el marco propuesto podría ayudar a superar algunos de los obstáculos centrales que han limitado las demandas climáticas durante años. Dado que el enfoque se centra en el supuesto engaño en lugar de en las emisiones en sí, evita muchos de los problemas de causalidad que surgen cuando los demandantes intentan vincular daños climáticos específicos con demandados concretos.
También puede ayudar a los demandantes a superar las barreras federales de preeminencia que han obstaculizado muchos casos climáticos en Estados Unidos. Los tribunales han desestimado a menudo reclamos dirigidos a emisiones de gases de efecto invernadero alegando que estos asuntos ya están regulados por la Ley Federal de Aire Limpio.
Al centrarse en cambio en la supuesta conducta fraudulenta y los beneficios derivados de ella, el marco propuesto desplaza la investigación legal de la regulación de emisiones hacia la mala conducta corporativa. También desvía la atención de las pérdidas medioambientales hacia las ganancias corporativas, basándose en principios legales de larga trayectoria diseñados para evitar que las partes se beneficien del fraude.

El artículo establece paralelismos con las estrategias litigiosas utilizadas contra la industria tabacalera, donde las demandas se centraron cada vez más en conductas engañosas en lugar de únicamente en los daños causados por fumar.
Los autores sostienen que un cambio similar podría ofrecer un camino más eficaz para la rendición de cuentas climática.

Las implicancias podrían ir mucho más allá de la investigación jurídica. Ciudades, condados y estados de todo Estados Unidos están actualmente presentando reclamos relacionados con el clima contra las principales compañías petroleras y gasísticas.
Los autores sostienen que muchos de esos casos ya contienen elementos del enfoque que describen, pero que los tribunales y litigantes aún no han reconocido plenamente el potencial del enriquecimiento injusto como teoría jurídica central.

“Los litigios climáticos a menudo han tenido dificultades porque piden a los tribunales que resuelvan cuestiones extraordinariamente complejas sobre emisiones, regulación y causalidad”, dijeron los autores. “Nuestra investigación muestra que puede haber una pregunta más directa: si se debería permitir a las empresas conservar beneficios supuestamente obtenidos a través de conductas que retrasaron las respuestas públicas y regulatorias al cambio climático. La ley ha reconocido desde hace tiempo que nadie debe beneficiarse del fraude”.

Si los tribunales lo adoptan, argumentan los autores, el marco podría ofrecer una de las vías más prometedoras hasta la fecha para abordar la rendición de cuentas corporativa en la crisis climática.

“Climate Lies and Unjust Profits” fue publicado en: Emory Law Journal, Volumen 75, Número 4 (2026).